Hace 72 años el mundo estaba sumido en
la Segunda Guerra Mundial. Un aviador francés, estudiante de
arquitectura fracasado, fue reclutado como piloto militar. Después de la derrota en la Batalla de Francia que
supuso la ocupación alemana de dos tercios del territorio francés,
este aviador se exilió a Estados Unidos.
En medio de una crisis personal y con
su salud cada vez más deteriorada, fue aconsejado por Elizabeth,
esposa de un amigo suyo, que trabajase en una historia para niños ya
que esto le ayudaría a controlar sus niveles de estrés. El autor
comenzó a escribir e ilustrar El principito en su ático de Central
Park durante el verano de 1942. Como el sofocante verano y el ruido
de la ciudad de Nueva York le resultaban un ambiente muy molesto para
trabajar, su esposa Consuelo salió en busca de un mejor alojamiento. A medida que las semanas pasaban la casa se convirtió para él en un
refugio para escribir, según palabras del autor: “el mejor lugar
en el que he estado en mi vida”. Se entregó a la creación de su
libro y fue ayudado
por numerosas revisiones de amigos y expatriados franceses que
pasaban a visitarlo.
Versión moderna de la imagen de El Principito, realizada por
una fantástica estudiante de magisterio de infantil que responde a las siglas de A.G.S.
Solo semanas después de que su novela fuera publicada por primera
vez en abril de 1943, sin haber recibido aún ningún beneficio de su
obra, el autor se unió
a las Fuerzas Francesas Libres
. Aún así, siempre llevaba consigo una copia de su obra que solía leerle a otros durante la guerra. La noche del 31 de julio de
1944 Saint-Exupéry despegó en misión de espionaje desde una base aérea en Córcega en un avión P-38 y desapareció, solo tres
semanas antes de la liberación de París. Un cadáver sin identificar que llevaba insignias
francesas fue encontrado varios días después al sur de Marsella
y enterrado en Carqueiranne en septiembre.
En 1998, un pescador llamado Jean-Claude Bianco encontró al sur
de Marsella una pulsera de plata con el nombre de
Saint-Exupéry y el de su esposa enganchado a un trozo de tela. En 2000, un buzo llamado Luc Vanrell encontró los
restos de un P-38 Lightning esparcidos en el fondo del mar cerca de
donde se encontró el brazalete. El 7 de abril de 2004, investigadores
del Departamento de Arqueología Subacuática confirmaron que los
restos del avión encontrados eran, ciertamente, los del P-38 de Saint-Exupéry, que fueron entregados al Museo del Aire y del Espacio en Le Bourget.
La ubicación del lugar del accidente y el brazalete está a menos
de 80 km por mar de Carqueiranne, donde se encontró el cadáver del
soldado francés desconocido, por lo cual es posible, aunque no se ha
confirmado, que se tratase del de Saint-Exupéry.
Debido a su muerte tan repentina no pudo dar a conocer en qué se inspiró para crear El principito, no obstante, algunos investigadores y críticos sugieren que está basado en episodios de su autobiografía, como el accidente de aviación que sufrió en 1935 junto con su copiloto. A pesar de que sobrevivieron al accidente, tuvieron que aventurarse entre las dunas de
arena con algunas uvas, un termo de café, una naranja y un poco de vino. Ambos comenzaron a ver espejismos y alucinaciones vívidas, mientras que al segundo día estaban tan deshidratados
que dejaron de sudar por completo. Por suerte, al cuarto día un beduino
los encontró y les administró un tratamiento nativo de rehidratación que les salvó la vida.
Por otra parte, muchos investigadores creen que la Rosa está inspirada en la esposa de
Saint-Exupéry,
Consuelo Suncín,
cuyo planeta —el asteroide B612— estaría basado en su país natal, El Salvador, también conocido como «La tierra de los volcanes». Consuelo fue de gran
importancia para Antoine y esto se reflejó en la obra con los gestos
del Principito hacia su Rosa, a la cual protegía con una pantalla contra el viento
y bajo una cúpula de cristal.